¡Arriba las manos, esto es la Navidad!
¿Feliz
Navidad?
Merry Christmas?
Merry Christmas?
Florencio
Bernabé Gonzales
De poco valen entre nosotros decirnos ¡Feliz Navidad!, ¡Que la navidad
llene sus corazones!, frases y discursos rimbombantes, palabras desgastadas e hipócritas.
Es casi automático, en estas fechas todos caemos en los estereotipos y decimos
frases que el resto del año olvidamos. Nos volvemos más tiernos e incluso
parecemos más amorosos e indulgentes.

Se
trata de un ultraje navideño con juguetes, arbolitos, esferas, luces, moños y
excesos de todo tipo. Viviendas y oficinas adornadas con arbolitos de plástico y
luces de fabricación china en costa, sierra y selva, consumo de panetones con
alto contenido de bromato, chocolates calientes en pleno verano costeño, consumo
de pavo y pollo a discreción, entre otras tradiciones y costumbres impuestas ajenos
a nuestra realidad.

Asalto
ideológico penetrante que nos exige autodefensas para ayudarnos a desconfiar
del oropel publicitario, interpretar correctamente las exageraciones y las
ambigüedades, desnudar las trampas de la lengua burguesa. Aunque la tengamos
metida en casa, la guerra ideológica emprendida por el capitalismo salvaje para
hacernos compradores compulsivos de cualquier basura.

Cada navidad nos volvemos más hipócritas. Aparentamos como el
moribundo que finge creer en lo que sea, temeroso de lo desconocido. Puede ser.
Pero no soy quien para hacer juicios en tal sentido. Es más: creo que no
decimos lo que sentimos por escrúpulos o por vergüenza. Sea como fuere,
parecemos mejores.
Qué respuesta exponemos ante las siguientes interrogantes… ¿Hemos
de sonreír y mostrarnos dichosos cuando la infelicidad reina por doquier?
¿Debemos atiborrarnos a sabiendas de que más de medio mundo pasa hambre, frio y
dolor? ¿Tenemos derecho a cantar y bailar en esta tierra atribulada? ¿Habremos
de enorgullecernos siendo conscientes de que otros sufren y lloran en soledad?
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