jueves, 15 de septiembre de 2011

Recuayino Presidente de Comunidad de Chiquián

¡Qué irónico!

CHIQUIAN Y RECUAY PUEBLOS HERMANOS EN COFLICTO LIMITROFE POR TIERRAS COMUNALES EN
LA PAMPA DE LAMPAS




 Laguna de Conococha origen del Río Santa

Pampa de Lampas - Límite de las provincias de Bolognesi y Recuay en Ancash




Florencio Bernabé Gonzales (*)


Chiquián, 12-09-11



“Volverán las oscuras golondrinas a colgar su nido del balcón..., pero ya no volverán los toros que se llevaron los recuayinos de la Pampa de Lampas...”, solía declamar el profesor Roque del curso de literatura en mis tiempos de colegial, cada vez que evocaba con nostalgia la pérdida de vacunos de los chiquianos en esta zona.


Quizás, también Antonio Raymondi en su recorrido por el Callejón de Huaylas al llegar a Recuay parafraseara ”Recuay ladronera...”. Por aquellos años mi señor padre de raíces recuayinos protestaba al escuchar estas expresiones. También estos lugares fueron escenarios propicios para los ”Montoneros”, los ”abigeatos” y el “bandolerismo”, como la protagonizada por el bandolero Luis Pardo, hoy, incongruente y absurdamente se le rinde culto por haber estado fuera de ley.


La Pampa de Lampas, es una planicie o meseta que se extiende de sur a norte en el límite de las provincias de Bolognesi y Recuay en la parte sur de Ancash, cuya altura oscila entre los 4,500 y 4,800 msnm, “rica extensión de pastos naturales, estaba sujeta a la propiedad privada (1929). Por un lado los señores Icasa y por el otro lado los señores Ramos, se disputaban su hegemonía. Los feudatarios y yanaconas que se permitían apacentar sus ganados eran víctimas de los hacendados que junto a sus manadas entrompaban a los pobres indios...”, luego alterada por la reforma agraria. Aquí también se ubica la Laguna Conococha naciente del río Santa, últimamente todo Ancash se levanto en contra de las concesiones mineras ubicados en estos bofedales cabecera de cuenca.


Hoy, al recorrer la Pampa de Lampas sólo se observa edificaciones de campamentos mineros a ambos lado de la carretera que se dirigen tanto a Chiquián como a Huaraz, cuyos lechos de sus ríos transformadas en cantera de agregados; negocio apetecible de estos tiempos por el bum de construcciones de obras de infraestructura de los alcaldes de esta región; cables de alta tensión se extienden cual telarañas, ruido de los vehículos durante las 24 horas en sus carreteras asfaltadas de alto transito y pesado, cuyas emisiones del CO2 y otros gases se han incrementado últimamente, aparte de los efectos del cambio climático; antaño rebaños de pastores por doquier en casi toda la meseta, sólo queda en el recuerdo, tal como poetiza con nostalgia nuestro entrañable amigo Nalo Alvarado; con pequeñas cantidades de ovejas empobrecidos pastores aún se niegan abandonar esta zona que ecológicamente viene siendo destruida inmisericorde y aceleradamente, a la que se suma el conflicto “limítrofe” ya no de campesinos, sino de pueblos obnubilados por el aprovechamiento económico de los pocos recursos que queda en esta puna.


Cuando el 15 de diciembre del 2005, el suscrito acudió al local Guadalupano – Lima, invitado a una reunión organizada por un grupo de ciudadanos relacionados con los intereses de la comunidad de Chiquián, asistían también hijos de otros pueblos, había buena concurrencia. En aquella cita, estoicamente escuchaba cada intervención de los expositores, “...las comunidades campesinas son el cáncer del desarrollo...”, decía un orador, “si por mi fuera a todos los pondría en fila y los fusilaría...”, insinuaba otro, “la minería es la solución para el progreso de los pueblos a la que se oponen los ignorantes comuneros...”, intervenía otro experto en “proyectos de desarrollo”. Posteriormente Alan García les calificaría como “perros del hortelano”. Ante tanta expresión de todo calibre en contra de comunidades campesinas, mi persona solicita intervenir, sólo para mostrarles que justamente aquel 15/12/05, aparecía publicado en el Diario Oficial El Peruano, la Resolución Ministerial Nº 0908-2005-AG y RM Nº 0909-2005-AG, ambas del 14.12.05/, reconociendo la creación de las Áreas de Conservación Privada (ACP): “Pacllón” y “Huayllapa” respectivamente, para manejar y administrar por las propias comunidades campesinas como área protegida, ello genero la reacción de la audiencia, sumido en incredulidad, luego solo atine reflexionar ante la audiencia que “estas resoluciones eran resultado del trabajo y obra de comunidades campesinas bien organizadas en la búsqueda del auténtico desarrollo sostenido y al mismo tiempo un compromiso para preservar la biodiversidad y el ecosistema de la Cordillera Huayhuash...”, hoy estas comunidades vienen administrando en forma exitosa, superando mil dificultades. A la fecha en la Cordillera Huayhuash existen 4 ACP y a nivel nacional suman más de 30 comunidades reconocidos como ACP, nueva experiencia en la búsqueda del ansiado desarrollo comunal.


Por otro lado, como se recuerda según la Constitución de 1979 los recursos naturales fueron patrimonio exclusivo de la Nación y pertenecían al Estado; a partir de 1993 éstos pueden otorgarse a particulares en título para su uso sin mayores restricciones. Se ha impuesto un régimen económico en donde las prioridades de desarrollo no existen y, más aún, las posibilidades de planificación han desaparecido en provecho de la creencia en las ventajas del mercado como asignador exclusivo de recursos, lo que desemboca en el abandono de la prioridad otorgada anteriormente al sector agrario.


Es curioso y paradójico cómo la Constitución de 1993 manifiesta un trato dual a las comunidades campesinas con respecto a sus tierras. Por un lado señala la autonomía en cuanto "al uso y la libre disposición de sus tierras", como al carácter imprescriptible de la propiedad de las tierras comunales, pero plantea inmediatamente la excepción de que ello no funciona en el caso de "las tierras abandonadas según previsión legal(que)pasan al dominio del Estado para su adjudicación en venta" (Art. 88º de la Constitución 1993) puesto que "La propiedad de su tierras (de las comunidades campesinas) es imprescriptible, salvo el caso de abandono previsto en el artículo anterior" (Art. 89. Constitución 1993). Lo que no es obstáculo, según los legisladores, para establecer a renglón seguido que "El Estado respeta la identidad cultural de las Comunidades Campesinas y Nativas". (Art. 89. Constitución 1993).


Además, al margen de la problemática de los derechos de propiedad de sus territorios y la gestión comunal de los recursos naturales, las comunidades campesinas posibilitan la reproducción social, cultural y económica de un amplio sector de la población peruana. Albergan alrededor de dos y medio millones de personas (37% de la población rural del Perú), juegan un papel económico importante como abastecedoras de alimentos para el mercado interno, y son guardianas naturales de nuestra gran diversidad biológica y cultural y defensores del medio ambiente. La mayor parte de ellas se encuentra en las regiones montañosas y más pobres del país.


A lo largo del tiempo, especialistas de instituciones públicas y privadas han variado sus percepciones sobre el rol de las comunidades campesinas y, por lo mismo, éstas han sido objeto de políticas y acciones muy diversas y sin resultados.


Por ello sostenemos, a las comunidades hay que capacitarlos, modernizarlos en gestión, pero a su vez afianzar su identidad, sin olvidar que son los últimos reductos sociales de nuestra patria que almacenan en su memoria cultura y tecnología del Tahuantinsuyo, nuestro glorioso pasado, como digiera Arguedas “las comunidades campesinas son la esencia de la cultura andina en el Perú...”, a la que podemos agregar que sin ellos, nuestra biodiversidad no alcanzaría el prestigio de la que hoy goza por el potencial gastronómico en las mesas del mundo, justamente provenientes de nuestro variado piso ecológico, hábitat natural de estas comunidades.


Ayer, reunidos en Chiquián con dirigentes de comunidades campesinas circundantes a la Cordillera Huayhuash, convocados para el “Ordenamiento Territorial”, confirmamos que el tema comunal saca chispas en Chiquián, “ni me hables ese tema”, dicen unos, “dirigido por una tira de rateros dicen otros”, “la comunidad está dividida” confirman muchos; la verdad, sí existe división a la que se suma el conflicto limítrofe, a su vez, el presidente comunal es un recuayino, desde hace dos periodos, este señor no es chiquiano ni vive en Chiquian, hay preguntas sin respuesta que todo el mundo se hace, ¿Quienes son comuneros en este pueblo?, ¿Cualquiera puede ser comunero, no interesa de donde provenga?, ¿El estatuto comunal así lo permite?, ¿Por qué se descuidaron en delimitar sus linderos comunales?, ¿De que sirve estar en la capital de la provincia, sede de las autoridades provinciales? , entre otras preguntas.


"Cuando el dinero habla, la verdad calla”, dice el dicho popular. Este conflicto se agudiza más por el flujo de dinero circulante con el negociado de los agregados del lecho de los ríos de esta zona y otras prebendas, que malos dirigentes han sabido capitalizar envenenando la conciencia de comuneros, el mismo que se profundiza por la indiferencia de los ciudadanos que han visto y siguen viendo que las comunidades sólo son antro de ladrones y corruptos. Se olvidan que la occidentalización “sigue degenerando y debilitando el arte y la sabiduría de nuestras comunidades, pueblo al que se consideraba degenerado, debilitado o “extraño” e “impenetrable”, pero que, en realidad, es un gran pueblo, oprimido por el desprecio social, la dominación política y la explotación económica en el propio suelo donde realizó hazañas por las que la historia lo consideró como gran pueblo: se había convertido en una nación acorralada, aislada para ser mejor y más fácilmente administrada y sobre la cual sólo los acorraladores hablaban mirándola a distancia y con repugnancia o curiosidad”, reflexionaba Arguedas.


Quizás discrepe con algunos, pero quienes provenimos de padres campesinos, nacidos en comunidades campesinas, luego emigrados por razones personales: estudio o trabajo, o ambas a la vez, entendemos apropiadamente la idiosincrasia de estos pueblos, muchos de ellos abandonados a su suerte por sus propios hijos, o en el peor de los casos, cada vez que acuden sólo para criticarlos y cuestionarlos, pero casi nunca aportan, otros incluso sienten vergüenza de su condición de ser descendiente de campesinos o comuneros. El peruano por naturaleza rechaza su condición natural, tiende mayor identificación con lo extranjero.


Es curioso y paradójico, como en muchos lugares de nuestro país, acaba de finalizar la fiesta Patronal más pomposa que cualquier chiquiano haya disfrutado, pero este pueblo todavía no resuelve los problemas básicos y elementales. Como provincia de Bolognesi desde 1903, ya debió existir una delimitación finiquitada con su semejante de Recuay en la Pampa de Lampas y pueblos vecinos.


A continuación exponemos sobre las ventajas del régimen comunal, recordando que desde el punto de vista estrictamente económico, si bien no es posible establecer reglas generales sobre la eficiencia del libre mercado de tierras frente a los sistemas asociativos de tenencia, o viceversa, - por la pluralidad de situaciones económicas y ecológicas en el contexto andino, entre otros factores- es necesario anotar algunas características en apoyo de las ventajas del régimen comunal:


a) El sistema comunal es un aparato institucional, un conjunto de relaciones sociales, de costumbres productivas, de obligaciones y derechos preferenciales y pautados. Con ello se pueden asumir costos productivos agrícolas que con un régimen privado y libre y exclusivamente en base a las reglas del mercado que serían muy altos para el productor agrícola considerado como propietario individual. En general en la agricultura, pero particularmente en el medio andino con sus altas variabilidades respecto a clima, temperatura, altitud, relieve, disponibilidad hídrica, calidad de suelos, entre otros factores, es altamente difícil pero no imposible la habilitación de tierras, el mantenimiento de canales de riego, el control del ganado, el cultivo de laderas, la previsión o respuesta a desastres naturales, el almacenamiento de productos, etc.). Precisamente la respuesta campesina al "reto del espacio andino" culturalmente fue la instauración de una economía altamente intensiva en el uso de mano de obra, la construcción de obras de infraestructura agraria de alcance regional e intervalles o cuencas, la conversión de la acción comunal y recíproca en fuerza productiva.


b) Son muy frecuentes en el medio comunal los conflictos por tierras tanto al interior como entre comunidades, más aún cuando se han desarrollado los procesos de privatización informal de tierras a que hemos hecho referencia. Hay que decir que son las comunidades mismas, más aún si se les confiere y amplia sus atribuciones políticas, asumiendo labores de municipio o reconociéndoles capacidad jurisdiccional, y como instituciones más directamente ligadas a los eventuales conflictos sin ningún tipo de intermediación las que están en mejores condiciones de ofrecer mayor seguridad de la posesión individual de las tierras probablemente con mayor eficiencia y seguramente a menos costo que la protección estatal.


c) La propiedad rural andina es diversificada, dispersa y altamente fragmentada. Por ello mismo diversos estudiosos han considerado que la titulación predial agraria de tierras comunales constituye una salida directa menos costosa y más eficiente que la implementación a corto plazo de un catastro rural individualizado .


d) El régimen comunal de propiedad y tenencia (que coexiste con la tenencia familiar e individual) contiene procedimientos y reglas productivas y tecnológicas que constituyen adaptaciones eficientes a las condiciones ecológicas y económicas que rodean el medio campesino andino serrano: uso vertical múltiple de pisos ecológicos, manejo de pluralidad de ciclos productivos paralelos, utilización de redes de cooperación ampliada en el manejo de la mano de obra y coexistencia de relaciones de reciprocidad y competencia.


En ese marco, si bien es posible afirmar la mayor eficiencia de la propiedad comunal en el contexto andino, también hay que señalar, dado el contexto en donde el nuevo factor contemporáneo articulador preponderante parece ser el mercado, que los procesos privatizadores -al interior y complementariamente al régimen comunal y no en su desmedro- no son ajenos a la historia andina contemporánea, más aún son parte de las expectativas de los propios comuneros en sus esfuerzos de adaptación a las imposiciones del mercado.


Por ello nos inclinamos a pensar que si bien resulta posible y bastante coherente afirmar legalmente la autonomía de los campesinos para disponer de sus propios recursos y tierras -superando un régimen de proteccionismo absoluto- es imprescindible precisar que ello no debe ir en desmedro de los propios productores agrarios. Ello supone que se disponga la limitación de las transacciones de tierras a sólo del interior del propio régimen comunal, asegurando la utilización agropecuaria de la tierra e impidiendo la apropiación de la tierra sin el requisito de trabajarla y negando la utilización especulativa de tierras y aguas.


Por cierto esto solo tiene sentido si se cuenta con medidas de contexto que signifiquen la responsabilidad del Estado en el desarrollo agrario siempre postergado que no puede ser concebido, como quiere el neoliberalismo, exclusivamente en base a la iniciativa privada sino, en el caso agrario, promoviendo y apoyando las prácticas y tradiciones colectivas y de interacción recíproca -que los andinos de hoy coincidentemente no las contraponen a las conductas competitivas- y que están demostrando particular eficiencia tanto en la supervivencia en tiempos de crisis como en la construcción de una vasta red de relaciones sociales, culturales y económicas que vienen configurando la nueva sociedad peruana. En ese contexto la comunidad campesina y lo andino pueden tener mucho que aportar.


Durante el régimen del fujimorismo, el saneamiento físico – legal de tierras comunales se aceleró, naturalmente ello tiene su proceso, el Estado peruano en su intento de identificar territorios eriazos para luego enajenarlos para el usufructo de terceros, como con el engañoso PETT o COFOPRI, identificando tierras eriazas, como ocurrió en Puno y otros lugares para venderlos a transnacionales (chilenos) como único propósito.


Finalmente a manera de reflexión, el problema limítrofe entre Chiquián y Catac, pueblos hermanos no debe heredarse a las futuras generaciones, hoy debe buscarse una solución pacifica, utilizar el único mecanismo que tenemos como sociedad civilizada, el dialogo, luego se identificaran a los responsables para sancionarlos ejemplarmente; las autoridades, dirigentes: comunales, distritales, provinciales y regionales son los encargados de encontrar solución, apoyado por organizaciones de la sociedad civil, profesionales competentes en estos temas y ciudadanos conocedores que aporten propuestas y alternativas de solución. ¡Basta de echar leña al fuego!.



(*)Presidente de APPU-HUAYHUASH

Asociación Peruana de Protección,
Defensa y Desarrollo de la
Cordillera Huayhuash.

martes, 30 de agosto de 2011

BANDA DE LLIPA YA FUE


“BANDA SHOW FILARMÓNICA LLIPA”, YA FUERON…

Obnubilados por la engañosa fama
Engreídos hasta la saciedad
Ignorantes de las costumbres de los pueblos
Impuntuales a sus compromisos…, decepcionaron en Pacllón




MIENTRAS LA ORQUESTA INTERNACIONAL "SUPER BRILLANTES DEL ANDE" HICIERON HONOR A SU NOMBRE, BRILLARON

Modestos como los grandes
Se adaptan a las costumbres de pueblos







Florencio Bernabé Gonzales

Pacllón, Agosto 28 de 2011
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La noche del Salva, el 22 de agosto 2011, en honor al patrón San Bartolomé de Pacllón, fiesta costumbrista por excelencia, había una gran expectativa y algarabía del pueblo y visitantes congregados en su plaza de armas por el arribo de la “famosa” “Banda Orquesta Show Filarmónica Llipa”, dirigido por su director EMILDO PADILLA FLORES, heredero de la prestigiosa banda de aquellos  años allá en el pueblo de LLipa.


Según tradición, dicha Salva se inicia a las 7 de la noche como todos los años, por lo que la respetable concurrencia masiva acudida para disfrutar de esta Fiesta Patronal Costumbrista, como los funcionarios nerviosos, esperaban con expectativa el arribo de la mencionada agrupación musical, el público instalada en la Plaza de Armas, abarrotados  soportando el frio y la inclemencia con niños en brazo incluso; conforme transcurría la noche se generaba mayor ansiedad, el arribo ya no era como antaño, venían en movilidad propia. Se presentaron a las 11 de la noche, reconocemos, el arribo fue triunfal aún tarde, esta banda musical compuesto por 30 integrantes, luego del saludo acostumbrado  en la puerta de la iglesia, se dirigieron cenar a casa del Capitán, Ing. Giovanni Aliaga Ibarra, hasta allí  todo se mantiene en latente espectacularidad, el público, muchos venidos desde muy lejos, propios y extraños, esperaban en la plaza del pueblo para bailar, luego vendría la decepción, al interpretar un par de huaynos en la casa del funcionario, se van creando conjeturas del público al escucharlos desde el otro extremo del pueblo, “tantos y no suenan bien”, “cuál es la novedad que traen”, “solo tocan poco tiempo: 3  minutos”, entre otros comentarios que se rumorea en la plaza, mientras tanto el público asistente va retirándose paulatinamente decepcionados.



"Todo acto y voz genial viene del pueblo y va hacia él", decía el poeta y escritor peruano César Vallejo, los artistas e intérpretes se deben al público, en función a ellos crecen o disminuyen su popularidad y prestigio, por tanto se deben a ellos; tal como adelantamos en http://www.quishtulandia.blogspot.com/ el viernes 19 de agosto de 2011, PERÚ: PACLLÓN Y SU FIESTA PATRONAL EN HONOR A SAN BARTOLOME,  recordamos a la banda del Pueblo de Llipa.

En fiestas costumbristas las agrupaciones musicales, sean bandas u orquestas tienen que adaptarse a la tradición del pueblo donde acuden, no pueden imponer sus caprichos ni ser testarudos, eso es lo que  ocurrió con la mal publicitada y mal marqueteada  “Banda Show Filarmónica Llipa”, dirigido por EMILDO PADILLA FLORES, nieto de Dedicación Padilla, él único natural de Llipa, el resto de los integrantes provenientes de diferentes lugares radicados en los valles de Barranca, Pativilca, Supe y otros pueblos costeños, aunque ello no implica en su calidad interpretativa.

El máximo tiempo en sus interpretaciones, 3 a 5 minutos, ni un minuto más, en estos lugares es costumbre que las bandas y orquestas, interpreten por paradas, 3 a 4 paradas como mínimo, cada parada de 5 a 8 minutos; parte de su repertorio temas que nada tiene que ver con costumbres de estos pueblos, interpretaban como si estuvieran en chichodromos, salsodromos o festivales provincianos en Lima, olvidándose que los huaynos al estilo de la región son los preferidos del público asistente en estos pueblos andinos; exigentes en la alimentación; sólo pueden servirse: lomo saltado, tallarín saltado, bistec a lo pobre, arroz con pollo, beber: vino, café exprés, limonada, jugo de naranja, por mencionar de algunas de sus preferencias, desprecian la chicha y las comidas típicas; lo que rebasó el colmo y la paciencia del público asistente en Pacllón, motivando protestas y silbatinas en plena fiesta, “que se vayan …”,  “que la banda ya no toque más”, coreaban los presentes, se noto mucho engreimiento de parte de los integrantes de la mencionada banda; ¡ah!, y paralelo a este compromiso habían asumido simultáneamente otro compromiso; por todas estas razones, la “Banda Show Filarmónica Llipa” FUE UNA DECEPCION EN PACLLÓN,  fueron echados de Pacllón, dejando un mal precedente al prestigio ganado por sus antecesores, desprestigiando al pueblo de Llipa, de cuyas cualidades se sirvieron para su publicidad. Felizmente la banda “Melodías del Ande de Pacllón” asumió con éxito, para concluir esta fiesta costumbrista. Eso mismo ocurrió con la Banda de Catac, que fueron despedidos de Carcas – Chiquián el 2010, el público abrió las puertas del escenario invitándolos a retirarse. Según comentarios, esta misma “Banda Show Filarmónica Llipa” estarán presentes en Chiquian, el 30 de agosto 2011, esperamos que enmienden esos errores cometidos en Pacllón, el desprestigio también nos recae a los bolognesinos y  ancashinos.



HARINA DE OTRO COSTAL LA ORQUESTA  INTERNACIONAL "SUPER BRILLANTES DEL ANDE", DIRIGIDO POR PETER JUSTO OLIVARES.

Esta prestigiosa orquesta compuesto por 8 integrantes, arribaron a Pacllón por primera vez, desde el primer momento se gano el aprecio del respetable público, interpretaban lo que el público pedía en función a la razón de la fiesta costumbrista como la convocada, más de tres paradas en cada interpretación, a la hora de comer, degustaban lo que les servían las comidas costumbristas: wayin caldo, chicha, locro con cuy, etc, hasta con repetición, humildes, respetuosos y responsables, como deben ser los profesionales ante el escenario, es verdad que también ellos llegaron retrasados, pero compensaron en horas, según los funcionarios. Lo que agradó y se ganó el cariño del público asistente, su entrega y profesionalismo; observamos cuando uno de los presentes le solicitaron que si podían interpretar el “himno de Pacllón”, con agrado  respondieron, alguien le dio la tonada y en el acto escuchamos en la calidad de esta agrupación musical “cerrito Jirishanca”, con lo que los presentes bailaban imbuidos y henchidos de emoción hasta el amanecer.

Lo que coronó el éxito de esta agrupación en esta fiesta patronal, fuera del contrato asumido, hicieron su propio show, sin costo alguno para el funcionario, llevaron equipos de sonido, instalaron en la plaza pública e interpretaron hasta la madrugada todos los temas musicales que lo mantienen exitosos y vigentes como "viaje de amor", "coche de su madre",  "la elegida", el teléfono”, “celosa”, “mi triste final”, entre tantos.

 No olvidar que Pacllón es cuna de prestigiosos músicos e intérpretes, donde nacieron y crecieron: Gelacio Rivas, Javier Virino Bernabé, su hijo Alex Bernabé, Serafín Bernabé y sus hijos: Rifel, Ludovino y Rossi, los hermanos Esteban: Guillermo, Cosme y Ubaldino, Walter Sanchez, Julio Pérez, Urbano Flores y sus hijos los hermanos Flores, los integrantes del Clan Mendoza, hermanos: Nicolás, Etelbino y Dany Mendoza, Dinastía Pacheco con  el maestro concertista en arpa Rosmel Pacheco, casada con una pacllina, ha vivido desde su juventud hasta la madurez en Pacllón, el Clan Albornoz: Dimer y Vilda, entre otros jóvenes músicos e intérpretes que vienen surgiendo;  cuenta con 2 orquestas típicas: “Mensajeros de Pacllón” y “Antología del Folklore”, 3 bandas de músicos: “Melodias del Ande de Pacllón”, “San Bartolme de Pacllón”, “Los Nevados del Yerupajá”, por mencionar algunos, todos, integrados por pacllinos netos, de trayectoria exitosa. Por lo que cualquier agrupación musical que vaya a este pueblo es observado musicalmente, además, la aceptación o rechazo no tiene que ver con la inclinación musical de los pueblos. 


Por lo que, algunas agrupaciones usando la fama mal habida pretendan sorprender a la opinión pública que son genuinos, despreciar las comidas que no sean de su preferencia en fiestas costumbristas de pueblos, demostrar engreimientos malsanos, son signos de mediocridad, de falta de respeto al público, a ellos se deben el éxito musical de bandas y orquestas responsables y respetuosos de sus compromisos, reglas elementales de convivencia que su cumplimiento les mantienen en la cúspide de la popularidad.

Es un mal espectáculo que cualquier agrupación musical sea abucheado en plena función por el público, cada vez que interpretan piezas musicales, de eso fuimos testigo en Pacllón con la mencionada “Banda Show Filarmónica Llipa”, echados por las razones mencionadas líneas arriba. Si son profesionales, ellos podrán reconocer y enmendar sus faltas para volver a sus causes normales. 

viernes, 19 de agosto de 2011

PERÚ: PACLLÓN Y SU FIESTA PATRONAL EN HONOR A SAN BARTOLOME


¡Con bandas y orquestas,  pero... de las buenas!



Pacllón, agosto 2011

Florencio Bernabé Gonzales


Contenido
1.       Primer Distrito Ecológico de la Provincia Bolognesi
2.       Bandas y orquestas de mi pueblo
3.       La fiesta del Inca y Capitan
4.       Banda de Llipa por primera vez en Pacllón
5.       El recibimiento
6.       El alba inicio de la fiesta
7.       Visita a autoridades y familiares
8.       El tambo
9.       El Inca y sus pallas
10.   Captura del Inca
11.   Pinkichida
12.   Walgacuda
13.   La entrada
14.   Puklaypampa
15.   Corrida de toros
16.   Final feliz  y triste despedida  a la vez
17.   Nuevamente Banda de Llipa en Pacllón, pero con los Brillantes esta vez

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1.       PRIMER DISTRITO ECOLOGICO DE LA PROVINCIA BOLOGNESI

Uno de los distritos más emblemáticos de la provincia de Bolognesi en Ancash, declarado “El Primer Distrito Ecológico de la Provincia de Bolognesi” – Pacllón, su fundación data el 2 de enero 1857, luego de pertenecer a la antigua provincia de Cajatambo, en 1903  se incorpora  para ser parte de esta nueva provincia, su ubicación estratégica en la hermosa Cordillera Huayhuash, beber de sus aguas cristalinas que descienden desde las nieves perpetuas del coloso Yerupajá y lagunas como  del Jahuacocha, el convivir con las maravillas naturales de sus paisajes paradisiacos, hacen  de sus hombres y mujeres visionarios, triunfadores y laboriosos, ahora, conjugan sus capacidades para preservar y defender el lugar más bello del Perú.

2.       BANDAS Y ORQUESTAS DE MI PUEBLO

Estos  pueblos vibran de alegría, sus manifestaciones culturales son el reflejo de esa simbiosis armoniosa hombre – naturaleza, reflejada en sus cantos y versos, propios del hombre andino, superando sus tristezas bailando al compas de las melodiosas notas de sus bandas y orquestas cada vez que se acerca algún acontecimiento importante en el pueblo o en el barrio.

Esa creatividad musical, influenciados por la maravillosa Cordillera Huayhuash, hacen auténticos  a las bandas musicales de: Pacllón, Huasta, Mangas, Huanrri, Llipa, Huayllacayan, Congas, Canis, Chamas, Gorgorillo, Ticllos y de todos los pueblos de Bolognesi, Ocros y Cajatambo, por lo que han transcendido sus prestigios las fronteras de la región y a nivel nacional, por su particular composición e interpretación: las bandas musicales, según historiadores, formados  desde los inicios del siglo pasado, ahora modernizados han variado en la interpretación de sus melodías; mientras que las orquestas, con la incorporación de la sordina, marca diferencia de sus similares del centro del Perú, ahora de la misma manera modernizados, con la incorporación del saxo, se confunden con sus hermanos del centro; ese contacto natural con los hermosos paisajes  han hecho de estos pueblos, naturales creadores musicales que reviven en fiestas patronales; por las venas de estos músicos,  fluyen esa alegría que  inspiran en sus creaciones musicales, cual melodías celestiales, que al escucharlas nos invitan a bailar hasta la saciedad, no tocan 3 ni 5 minutos, cada “parada”, mínimo media hora; si hay competencia, no tienen cuando parar, hasta las borracheras se desvanecen de tanto bailar.

3.       LA FIESTA DEL INCA Y CAPITAN

Quizás no exista fecha exacta desde cuando se celebran en estos pueblos de Bolognesi  la fiesta del Capitán – Inca y  las Pallas, como tampoco en otra parte del país, particularmente como en Pacllón,  en esa escenificación magistral  de la fusión  cultural  del Tahuantinsuyo-Ibérica, cuando el Inca Atahualpa es capturado por Pizarro y sus huestes en la ciudad de Cajamarca, por esos luctuosos años de la caída del imperio incaico; en los pueblos en honor a sus santos protectores, en Pacllón al Santo Patrón San Bartolomé, cada 24 de agosto, cuyos  funcionarios en señal de agradecimiento a la madre tierra, por la abundante cosecha recabada organizan estas fiestas costumbristas.

4.       BANDA DE LLIPA POR PRIMERA VEZ EN PACLLÓN

Corría la década de los 50, la fiesta patronal en Pacllón se inicia el 22 de agosto como todos los años; aquella fecha, como funcionario Capitán, mi padre don Virginio Bernabé Gamarra y como Inca don  Venturo Padilla. Para entonces, mi hermano mayor Javier Virino, frizaba los 15 años, Eliffio 7, Ananias 6, Gelacia 3 y 3 meses este su humilde servidor, claro, mi madre Salumina Gonzales Ibarra encargó mi atención y cuidado a la señorita “Nikra” vecina en el barrio de Llamacancha,  quien me llevaba a los regazos de doña “Mala” para que lactara por necesidad de leche, si hacía con mi señora madre, posiblemente bebía mas alcohol que leche materna.

Para el Capitán, fue contratado la afamada Banda Musical Llipa, era la primera vez que esta prestigiosa agrupación musical amenizaba la fiesta patronal en Pacllón, compuesto por 12 auténticos maestros, ¿para qué más?, sin “enganchados”, como ahora acostumbran.

5.       EL RECIBIMIENTO

Cuando son las 7 de la noche de aquel 22 de agosto, la comitiva de recepción de la banda, se dirige hasta Huaychiquin (al sur a 1 km del pueblo) para el alcance, provistos de linternas a querosene, llevando consigo, chicha, calientito “huashco” para la “jichapada” correspondiente a los músicos,  quienes cansados después de un largo camino de 8 leguas (40 km) desde  Llipa, pasando por Llaclla, Gorgorillo  y Tauripon, y las ruinas de Rarapunta, a la usanza propia de ellos, con sus  pies encallecidos en “llanke”, con sus alforjitas y poncho clásicos de estos pueblos, sus instrumentos envueltos en costalillos, poco de fiambre para el camino; están sedientos por el largo camino, en el trayecto es escaso el agua, desde la quebrada de Chaupirragra pasando Tauripon, hasta donde la comitiva los encuentra, cerca a Pacllón. Ya con el “valor” encima reanudan el viaje; hay expectativa en el pueblo, por la fama de esta banda de Llipa, dirigido por don Dedicación Padilla, caracterizados por sus armoniosas melodías que sobresalen los clarinetes y trompetas, su rival desde aquellos tiempos Huanrri con el bajo de don Nicodemos, luego se verían el 30 de agosto en Chiquián.

6.       EL ALBA INICIO DE LA FIESTA

En Cuntuncucho, entrada a Pacllón, desempacan sus instrumentos, el “marchojurgog” se encarga de llevar sus alforjas,  y al compas de una marcha se dirigen directamente a la puerta de la antigua Iglesia construida en 1765, tradición que se repite; hay bullicio en el pueblo, maestría en la ejecución a su propio estilo los diferencia; es costumbre en estos pueblos, premiar a la agrupación musical que llega primero a la iglesia, si son dos o más bandas, los supersticiosos pronostican la ganadora segura de los concursos, esto es el “ganacuy”, son privilegiados por los funcionarios la agrupación que llega primero, son “cumplidores”. Luego en la puerta de la iglesia interpretan la plegaria “Al Nazareno”, esa solemnidad es contagiosa, los hombres y las mujeres presentes se quitan los sombreros, cada quien posee un cirio o vela encendida en sus manos, luego de este acto interpretan un huaynito, para dirigirse al compas de otra marcha directamente a la casa del “marchojurgog”, persona que se encarga de atender en la comida y hospedaje a los valiosos visitantes, sin ellos no hay fiesta, acto seguido se dirigen a la casa del Capitán, lo propio hace la orquesta. Ahora sí, la banda de Llipa ya está en Pacllón, así inicia el alba de la fiesta patronal.

7.       VISITA A AUTORIDADES Y FAMILIARES
Aquella noche, el Cadete o “abanderado” asume mi hermano Javier Virino, motivado y atendido por el primo Glicerio Mendoza Gonzales, Eliffio con sus 7 años, también integra la comitiva al lado de los acompañantes del Capitán, toda la noche hasta que raya el alba, visitando a las autoridades, familiares y amigos.

La despensa de los funcionarios es abundante ese año: papa y olluco para el locro, maíz para la chicha y cancha, trigo para los panes y bizcochuelos, los funcionarios promesados el año anterior son privilegiados, tienen preferencia en agua, terreno y pastos, son exceptuados de faenas comunales, los comuneros están obligados en prestar toda colaboración, se trata del organizador de la fiesta donde se divertirán todos.

Para esta ocasión, se sacrificaron 8 reses, 10 carneros, cientos de cuy, mandados elaborar 10 sacos de harina en panes y bizcochuelos para la “gualgacuda”, se manda elaborar 15 botijas de chicha de jora, celosamente cuidados por el “camachico”, encargado de los tragos; esos días nadie bebe agua en el pueblo, contratadas 8 cocineras, una de ellas es la “zazamama”, la que ordena en la cocina y 5 ayudantes expertas de potajes típicos: wayincaldo, pucarrogro con cuy, cilindros de ron para el “chiguirito” que se reparte a todo el mundo desde el alba;  los caballos de paso alquilados de Huasta, Chiquián y Mangas, clásicos en estas ocasiones, docenas de cargas de leña de los alisos de las quebradas, apilados en el patio, prevista desde junio para el combustible de la cocina, una fiesta patronal no es broma, todos los “wilacuy” tienen que cumplir, también los novillos para las tardes taurinas están debidamente coordinados, ya los tienen encerrados en alfalfares cerca al pueblo con sus castas, arreados directamente desde Jahua, Rasac, Wacrish, Solin y Garhualanka.

Por aquellos años, también era infaltable la presencia del famoso cura Tello, a quien conocí posteriormente, montado en su mula blanca recorría pueblos de la provincia, de fiesta en fiesta, él aprovechaba bautizar y regularizar matrimonios, nada gratis por cierto, siempre ganancioso; el Capitán estaba obligado dar hospedaje y alimentación al representante de la Santa Sede, conjuntamente con el Estandarte y los devotos, organizaban esas liturgias solemnes, irremplazable en la misa y procesión de la fiesta; resulta anecdótico el siguiente relato, sin duda era tanto su codicia o su hambre, mis hermanos Eliffio y Ananías, al cura los encuentran infraganti, llenando a los bolsillos de su sotana, los panecillos y bizcochuelos del altillo, pertrechado en una escalera, ellos solo atinaron a gritarle ¡cura ratero…!, a la que respondió el sacerdote sin inmutarse, “silencio niños, es la voluntad del señor…”.

8.       EL TAMBO

Después del alba del 22, la fiesta sólo se detiene hasta después del almuerzo del día 23, todo el mundo ha dormido toda la mañana; en cada visita las “paradas” de bailes, obligados, se cruzan o se reencuentran los funcionarios con sus comparsas y todos a bailar, se reparten los tragos, y las viandas a todo el público asistente que acompaña. Allí está el “wayincaldo”, sabrosos potaje con trozos de carne de res, cebolla y ají al gusto, para menguar la borrachera, el locro de cuy, complementado con las crocantes y doradas canchas, esparcidas sobre manteles blancas bordadas en largas mesas y la infaltable chicha, en su punto que aplaca la sed, por aquellos tiempos no llegaban cerveza, el traslado logístico se efectuaba a lomo de acémilas desde Chiquian o Barranca.

Los temas que solían interpretar esta banda musical,   “Pampa de Llipa”, “Azucena” y otros de moda desde esas fechas, nadie se quedaba sin bailar, todo el público en parejas, o haciendo círculos, confundidos, entregados en el éxtasis del baile.

9.       EL INCA Y SUS PALLAS

Para el Inca, fue contratado también la famosa orquesta “Ritmo Andino de Huasta”, otro clásico en la provincia en este género, sin rival por esos años, todavía no incorporaban el saxo, sólo compuesto por arpa, dos violines, trompeta con sordina y clarinete, hacían delirar en las fiestas. Las pallas, jóvenes solteras o viudas escogidas, por su belleza y calidad de voz, han ensayado las canciones de su repertorio para todo la fiesta y su coreografía desde el mes de mayo cada tarde, en esa búsqueda de la perfección, todos los detalles debidamente auscultadas por los expertos en cada noche de ensayo, las “guiadoras” memorias vivientes dirigen a las pallas, superando hasta que todas dominen las canciones, secuencias, pasos, ritmos; en cada ensayo está presente la orquesta (me tocó ser testigo de esa preparación cuando estaba enamorado de una palla en mis años mozos), ¡ah!, pero algunas pallas no llegan a la fiesta, abandonan seducidos por sus galanes, por eso las pallas son “rogaditas”, por bailar en recompensa reciben sendos vestidos, aparte del novio que tienen la oportunidad de escoger.

La ceremonia más larga es la “vestimenta del Inca”, cada indumentaria del monarca es puesto previa canción entonada por las pallas, mientras les va rogando para salir a bailar, la “vestidora” encargada le va colocando cada pieza una por una con toda parsimoniedad, puede durar toda la mañana incluso, por eso, por estos lares acostumbran calificar “te demoras como el inca” a los demorones; eso se repite cada día hasta cuando termina la fiesta; Rumiñahui, el general inca representa la única seguridad masculina, quien conjuntamente con las pallas, dirigidas por la guiadora, la ñusta es la predilecta del Inca, todos escoltan al rey del Tahuantinsuyo durante los 7 días que dura la fiesta. El colorido de estas fiestas costumbristas lo engalanan el Inca y sus pallas, estas últimas con sus remangas blancas cual nieves del Yerupajá, recorren calles y plazas al compas de las clásicas corrindillas compuestos para este fin e interpretado por la orquesta.   

10.   CAPTURA DEL INCA


Desde la casa del Inca, hasta la puerta de la iglesia, en el trayecto todas las pallas han dispuesto sus mejores platos en ambas veredas de las calles, para brindar y compartir durante esta escenificación con el Capitán, sus acompañantes y familiares, compartiendo las mejores viandas, en cuya representación simbolizan la hospitalidad del Inca a las huestes españolas, queriendo convencer perdón para el Monarca ya cercado; mientras la orquesta acompañado por las canciones de las pallas en coreografía recorren las calles en el trayecto del dispuesto tambo, el Inca es conducido en un “trucillo” acondicionado para tal fin, atrás le sigue el Capitán y acompañantes marchando gallardamente al compas su banda de músicos.

Todo el mundo sabe, que en adelante la suerte del Inca está echada,  apenas llega a la puerta de la iglesia, se consuma la captura del Inca, con derramamiento de “sangre”, mientras las pallas, vestidas de riguroso luto, entonan canciones plañideras, pidiendo clemencia para su rey, acto seguido, uno de los acompañantes del Capitán, se sube al estrado y procede leer el “testamento del Inca”; donde se menciona el reparto de cada trozo físico de su cuerpo a todas sus pallas, así es  “ajusticiado” , fin del Imperio del Tahuantinsuyo, luego en procesión hacen recorrer por toda la plaza el “cadáver” del monarca, acompañada por la multitud teniendo como fondo musical los ritmos solemnes de una marcha fúnebre que la banda interpreta. Sólo en ocasiones se “escapa” el Inca, aquello le cuesta caro al Capitán, la ineficiencia de sus acompañantes, pagará caro con multa contante y sonante.

11.   PINKICHIDA

Al día siguiente, 24 de agosto día central, para resarcir las desavenencias del día anterior, de la captura y muerte del Inca, se vuelven reencontrar los funcionarios en la plaza del pueblo en son de paz, se ubican en cada esquina, con sus agrupaciones musicales, para tocar en forma intercalada sea banda u orquesta, o si hay dos capitanes y estandarte, todos comparten en este lugar.

La coreografía lo inicia el Inca, a los canticos de las pallas acompañadas por la orquesta, entonan la secuencia de los que van integrándose al ruedo, los encargados de hacer la invitación, Rumiñahui a las damas y  “Ñusta” a los caballeros, el primero que es invitado es el Capitán que se coloca en el centro al lado del Inca, cada uno blandiendo su hacha o espada rítmicamente, le sigue el cadete y sus acompañantes, luego familiares, amigos;  cuanto más grande se hace el circulo, la pinkichida es emocionante, se mueven los pies y el cuerpo en forma cadenciosa, la orquesta interpreta cada secuencia intercalada con canticos de las pallas, dicho sea de paso, las pallas son escogidas, a parte de su belleza por la potente y nítida voz que poseen, hacen retumbar la plaza, todas las canciones son interpretadas en quechua o “runa simi”.

Cuando va cayendo la tarde, la pinkichida está llegando a su máximo esplendor, todos los participantes ingresan con sus botellas de trago, no apto para abstemios, todo el mundo está eufórico, la música no se detiene para nada, se turnan las bandas y orquestas, todo el pueblo baila hasta la saciedad, “anaug”, dirán después algunos. Abunda los tragos, abunda la música, es el jolgorio del pueblo en su máxima expresión. Muchos han venido desde muy lejos sólo para esta ocasión, allí nadie te invita bailar, tú mismo te invitas; si la orquesta y banda tienen fama, cada pieza musical ejecutada magistralmente, invita que hasta los cojos y lisiados bailen, así es mi pueblo, alegre cuando tiene que alegrarse, y trabajador cuando tiene que trabajar, haciéndolo con el mismo empeño.

12.   WALGACUDA

A los ritmos de las notas musicales de la banda u orquesta,  de uno en uno o en parejas, los bailarines se van acercando a los funcionarios de su predilección para el correspondiente “walgacuda” o “colgación”, sean con billetes de 10, 20, 50 o 100 soles, según el bolsillo y dependiendo como fue atendido por el anfitrión, enganchados en sus pechos o puestos en sus sombreros conforme se acercan los “walgacog” los billetes relucen, a cambio reciben la “jichapada”  de “huashco”, unas copas de anisado, aguardiente o licor  escogidos de cada funcionario y sus familiares, además panes, chicha y dulces de frejoles preparados con chancaca, las filas se tornan interminables donde el funcionario tiene el mejor pan y la más rica chicha. Sacos de pan, preparados a base de sus propios trigales, sin bromato, están apilados en la plaza, pailas repletos de “aloja”, chicha de jora azucarada  perfumadas con flores silvestres poco a poco se van agotando conforme se acerca la penumbra; mientras tanto, la plaza enfervorizada de gentío baila embriagados por la emoción, tragos van y tragos vienen, la música no cesa; pareciera que fuera fin del mundo, hombres y mujeres zapatean lujuriosamente sin cesar, por un instante todo el mundo se olvida de los problemas individuales y colectivos, ¡aumi shay!.    

13.   LA ENTRADA

Es el momento cuando se lucen los mejores caballos concentrados para esta ocasión, este pueblo se ha caracterizado por su afición a los caballos de paso, mi señor padre siempre contaba como mínimo con dos caballos de paso, allí estaba sus caballos “pisaputa” y “jawacholo” de los que más me recuerdo  y “watya”  que luego recorrió varios pueblos  haciendo gala de sus pasos rítmicos al escuchar las notas marciales de las bandas musicales, lo mismo que su par “lobo”,  muy brioso, pero elegante para adornar sus pasos, con el cuello encorvado debidamente ensillado con aparejos de plata, sillas de montar, estribos y florones de cuero repujado.

Recorren las calles por un lado el Capitán y sus acompañantes, seguidos de amigos y familiares que les acompañan todos a caballo, al compas de marchas que interpretan la banda de músicos, redoblan sus pasos, se dirigen hacia el campo deportivo, lugar apropiado para esta jornada, en los mejores tiempos llegaban hasta 50 caballos; mientras a pie, el Inca, Rumiñahui, sus pallas, familiares y amigos, debidamente protegidos con mantas, pañueletas y sombreros, llevando bolsas de caramelo, en “correndilla” le sigue la orquesta.

14.   PUKLAYPAMPA

Ya en el campo deportivo “Waytag”, antes del inicio de la “guerra de los caramelos” , el Inca, Rumuñahui y las pallas intercaladas con el Capitan, cadete y acompañantes en dos filas, mientras bailan van formando los números del 0 al 9, al son de los canticos que las pallas entonan: “vamos, vamos rey monarca…, formemos el número 1,2, 3…, en este campo de alegría…,” entonan las pallas, secuencialmente hasta llegar al número 9, es la coreografía del famoso “Puklaypampa”.  El campo está repleta de gente a pie y a caballo, luego desfilan por separado, para iniciar el juego de los caramelos, simulando los dos bandos se arrojan caramelos, “guerra de caramelos”, los chiuchis no se cansan de recoger temerariamente, arriesgando su integridad por los pasos de los caballos, en el piso abundan caramelos de todo tipo y tamaño; luego de haber agotado sus proyectiles de caramelos, cada bando retornan a sus aposentos, rendidos y agotados, porque durante esta escenificación todos corren persiguiéndose o protegiéndose de los caramelazos, pobre a quien le cae en la cara o el ojo, finaliza  cuando se termina los caramelos, a su vez ya se acerca la penumbra para retornar a seguir bailando en cada casa del funcionario hasta altas horas de la madrugada.

Aquella noche, en casa del Capitán ocurre un lamentable incidente que me contaron, mientras la Banda de Llipa ejecutaba una pieza musical, Fausto Mendoza, hombre caracterizado por su mala fama, hiere de una pedrada a uno de los integrantes de esta banda, accidente provocado por aquel señor, sólo guiado por su instinto malsano que quería opacar el éxito de esa fiesta patronal, naturalmente en el acto lo capturaron y lo metieron al calabozo, siempre aparecen los aguafiestas. Eso motivo para que esa agrupación musical no retornara a Pacllón hasta la fecha.

15.   CORRIDA DE TOROS

Transcurridos 5 días de fiesta ininterrumpida, el  sexto día hay que preparar la plaza de acho, ese mismo campo deportivo se acondiciona con barandas y cueros, para que los toros bravos no se escapen, participa la comunidad en pleno, repartida las tareas por barrios: Ichucan y Llamacancha. Instalados en la parte alta están los funcionarios, la banda inicia su repertorio con un paso doble, sale el primer toro de la tarde, le sigue en canticos las pallas agitando sus pañuelos de colores, “toro, toro, enjalmado toro, ama guagralaysu, shulasenga toro ama guagralaysu…”, entonan  repitiendo en coro.

Sale el “enjalmado”, sale “chispiado”, el “barroso”, el “mishito”, luego sale el “jirishankino”, se avientan torear los aprendices, aquí no llegan los “profesionales”, ayer campesinos, esta tarde se transforman en diestros “matadores”, haciendo pases de verónicas y chicuelinas, ¡ole!, ¡olé, ¡olé!, repite el respetable en el tendido de Waytag, pero estos “diestros” con sus ponchos, en el mejor de los casos con pañalón arrojado por una dama como símbolo de aceptación a su galán, quien para demostrar su valentía, en recompensa capea al bravío de turno y así roba el corazón de su pretendida. Conforme van saliendo los toros, los dueños en la puerta del coso gozan celebrando con entusiasmo el debut de sus astados, embriagados repiten, ¡caranchas …, mi toro es el mejor, no tiene parangón!, repetirán una y  otra vez, henchidos de emoción por ser parte en esta fiesta, hasta que nuevamente la penumbra obliga finalizar.

16.   FINAL FELIZ  Y TRISTE DESPEDIDA  A LA VEZ

Como toda cosa que inicia tiene fin, luego de seis pomposos días de fiesta, va llegando a su fin, sin duda también van agotándose las fuerzas, las viandas, los tragos, la chicha y otros elementos; a su vez, se va consolidando los amoríos y romances. Ocasión que no desperdician las chicas casaderas y los jóvenes para escoger su pareja, como ocurrió con mi hermano Serafín, por aquel entonces a sus 18 años se enamoró de una de las pallas, su adorada “Makshi”- Maximina Ibarra, que hasta hoy le acompaña,  cariñosamente rebautizada doña “Pukumakshi”, con quien formalizaron su hogar  llegando tener 9 hijos, hoy hombres y mujeres exitosos, dos dedicados como directores de agrupaciones musicales, Rifel director de la banda orquesta “San Bartolomé de Pacllón” y Ludovino, cariñosamente  “Wishla” de la “Orquesta Antología del Folclore” que viene posesionándose en la aceptación del público nacional, conjuntamente con los hijos del maestro violinista don Urbano Flores.     

Primero se despide a los músicos, sea banda u orquesta, según su contrata; sus alforjas repletos de panes, y presentes van abandonando, tal como llegaron se dirigen hasta la salida del pueblo al compas de tristes huaylashiadas, los bailarines van adelante abrazados o agarrados de las manos, muchos derraman lagrimas de tristeza, se percatan que ya terminó la fiesta; también los visitantes van retirándose paulatinamente, cada quien lleva en su memoria, recuerdos y emociones compartidas esos días de fiesta sincera de pueblo, ¡guatankamará…, salor captenga kutiramunki…!, ¡guatamkamará lapayky!, “hasta el próximo año, si la salud te acompaña no dudes en volver a mi pueblo, te esperaremos con los brazos abiertos y el corazón henchido de emoción”, repiten todos en coro, siempre las despedidas son desagradables.

Ya los visitantes abandonaron, hasta los comuneros retornan a sus punas y estancias, el pueblo nuevamente se torna apacible, en las calles ya no hay ese bullicio, pocos transitan; en los oídos de todos zumban tonadas bailadas, los niños se forman en grupos para imitar a tal o cual banda, con maderitas y algunas latas viejas como instrumentos; las miradas tristes sólo consoladas con el recuerdo de aquellos momentos felices compartidos.

17.   NUEVAMENTE  BANDA DE LLIPA EN PACLLÓN, PERO CON LOS BRILLANTES ESTA VEZ

Banda de Llipa
Orquesta Brillantes del Ande
http://superbrillantes.blogspot.com/2009/01/orquesta-los-super-brillantes-del-ande.html
http://www.youtube.com/watch?v=QbAURFfLJFA
La vida continúa, otros ya no están, nuevos vientos soplan estos pueblos, hay nueva generación, pero las costumbres se repiten año tras año. Esta vez, nuevamente la Banda Musical de Llipa retorna a Pacllón,  a esa tierra prodigiosa, sus padres o abuelos de estos músicos alegraron por aquellos años, hoy esta nueva generación de jóvenes músicos intentaran repetir ese prestigio o superarlos, con lo que demuestran que Llipa es cuna de buenos músicos, para orgullo de nuestra provincia. Esta vez, acompañados por otra agrupación musical de gran trayectoria, la famosa orquesta “Los Brillantes del Ande”, agrupación musical que ha transcendido nuestras fronteras, quienes pisarán por primera vez la tierra de los “quishtos”, al igual que otras agrupaciones musicales su misión es hacer bailar al pueblo y a la vez nutrirse de la inspiración de los modestos y anónimos autores de esta parte del Perú.

¡Todos a Pacllón este 24 de agosto que el mundo se va acabar!, ¡A bailar con la Banda de Llipa y la orquesta “Los Brillantes del Ande”!.

A nombre de los funcionarios de este año 2011,  les damos la

¡Bienvenida a todos los amigos visitantes!.
Iglesia de Pacllón (arriba) antigua, (abajo) remodelada